Soñar todo el tiempo es lo que
hacia la oruguita. Patti, pues su mayor anhelo era convertirse en una hermosa
mariposa; no sabía que para esto habría de pasar algún tiempo.
Patti oruga era una de las muchas
orugas que vivían en un manzano, al borde de una gran pradera. Era pequeñita,
peluda y, sobre todo muy traviesa. Patti
se pasaba el día deslizándose por las ramas del árbol y escurriéndose entre las
hojas. Lo que más le gustaba era columpiarse en el mismo borde de la rama,
mientras las hojas le hacían cosquillitas. Un día cuando patinaba por una rama
en la parte de afuera del árbol, se encontró un gran capullo de seda blanco
anidado entre las hojas. Patti lo estudio dando una vuelta a su alrededor, pero
no tenía ni la más leve idea de para qué servía aquello. Tenía tanta curiosidad
que se fue corriendo a casa a preguntárselo a su madre.
Mientras reptaba por el tronco
del árbol pasó delante de ella la mariposa más bonita que había visto en su
vida. “¡Ay!” pensó Patti “¡Qué bonito debe ser volar así”! Se acercó al borde
de la rama y gritó: “¡Señora mariposa! ¿Cómo ha llegado usted a ser tan
bonita?” La mariposa siguió volando sin contestar “¡Antipática!” gruñó Patti.
Así que reanudó el viaje y pronto llegó a su casa, que estaba hecha de hojas.
Se deslizó por la puerta principal y se acerco a su madre. “Mamá” dijo, “hoy,
mientras jugaba en el otro extremo del árbol, he visto un capullo de seda
blanco ¿Para qué sirve eso?”.
Su madre la sentó sobre una seta
y le dijo: “Patti, cuando las orugas saben que ha llegado el momento, hilan su
propio capullo de seda. Entonces se meten dentro y se duermen. Mientras
duermen, sueñan el sueño del árbol de los sueños. Cuando se despiertan, se han
convertido en bonitas mariposas.” Patti se frotó la nariz y sacudió su antena.
“Eso no es posible” dijo. “¿Quien se va a creer que una oruga peluda puede
convertirse en mariposa?” “Pues es verdad” dijo su madre “Algún día tú y yo
seremos mariposas.” Patti pensó un momento “¿Entonces por qué no vienen a
contarnos cómo se sienten?” Su madre sonrió y dijo: “Algún día lo sabrás,
Patti. Algún día lo sabrás.”
Patti salió diciendo “Encontraré
una mariposa y le preguntaré como se siente” dijo: y pensando en ello, se fue
hacia las ramas más salientes del árbol. Esperó y esperó hasta que apareció por
allí una gran mariposa. “¡aham!” dijo. “Señora mariposa, ¿puede decirme qué es
lo que se siente ser una mariposa?”. La mariposa miro a Patti y sonrió. Luego,
batiendo sus alas se alejó volando majestuosamente. “Señora mariposa” gritaba
Patti, “¿Porqué no me lo explica?”. La mariposa, desde arriba, le dijo
suspirando como la brisa: “Algún día lo sabrás. Algún día lo sabrás.”
“¡Pamplinas!” dijo Patti. “Nadie
me lo quiere contar.” Así que se puso a jugar, tratando de entender por qué
nadie le decía lo que se siente ser mariposa. “Ya sé lo que haré” dijo. “Cuando
me convierta en mariposa. Volveré a decir a todas mis amigas orugas lo que se
siente.” Entonces, contenta de haber resuelto el problema, cerró los ojos y se
durmió bajo el cálido sol de primavera.
Un día que estaba Patti saltando
en una rama, se paró de repente al notar que su antena empezaba a temblar. “Ha
llegado el momento” pensó “de que vaya a construir mi propio capullo de seda.”
Se fue a la última hoja de la rama más lejana e hilo su capullo de seda. Cuando
terminó, se quedó profundamente dormida, y soñó el sueño del árbol de los
sueños.
Después de muchos días de
descanso, Patti se despertó dulcemente y salió como pudo de su capullo de seda.
se sentía diferente, se dio cuenta de que ya era una mariposa. Abrió con
cuidado sus alas y sintió cómo la brisa de verano la levantaba suavemente en el
aire, lejos del árbol. “Oh. debo volver y decir a los demás cómo me siento”
dijo. “Pero es tan maravilloso flotar en el viento.” Empezó a volar de un lado
a otro disfrutando de cada movimiento de sus alas. Mientras flotaba en el aire,
vio una pequeña oruga abajo, a lo lejos, le oyó gritar: “¿Qué se siente ser
mariposa?” Patti sabía cual había de ser su respuesta: “Algún día lo sabrás,
pequeña oruga. Algún día lo sabrás.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario